miércoles, 23 de mayo de 2012

“Podéis pisar las flores, pero no podréis detener la primavera”


Sierra de Gredos en primavera
15 de Mayo, el día de la Utopía. 12 M: “Fotogramas en el corazón”. Por Enrique Repiso y Luz Domínguez, de la Escuela de Ecopsicología de España

Somos una pareja de 56 años. Tenemos tres hijos, amamos la vida y nos sentimos responsables del mundo en el que vivimos.
En su momento hicimos nuestra “revolución”. Nos arriesgamos, junto con otras muchas personas, para que el autoritarismo de la dictadura política evolucionara hacia un sistema democrático, que nos dejara “respirar mejor” y nos permitiera vivir más felices.
El día 12 de mayo acudimos a la manifestación de Sol porque ya sabemos que una democracia formal no es suficiente para hacernos más felices, ni garantiza nuestras libertades, ni siquiera es capaz de contener la fuerza de un sistema económico neoliberal insaciable que causa sufrimiento en el “cuerpo social”.
Creemos que se necesita movilizar las fuerzas de la sociedad para decir: ¡No! a lo que no funciona y comenzar a definir Sistemas (económico, político, de salud, ambiental, de educación, etc) al servicio de las personas y de la vida.
Queremos Sistemas que apoyen la felicidad de los seres humanos en equilibrio con el entorno.
El salto a un nuevo “paradigma” necesita una “masa crítica”. Y para aportar nuestro pequeño “granito de arena” en la nueva dirección, fuimos a Sol.
Nos organizamos desde nuestro pueblo, en la Sierra de Gredos. Tuvimos que resolver dificultades, éramos seis personas y un solo coche. Nadie se quedó en tierra. Nos escuchamos, movimos las piezas del puzzle con creatividad y enseguida apareció otro coche. 3X 2= 6. Todos a Madrid. Desde ese momento comenzamos a construir nuestra particular práctica de solidaridad.
 La vivencia de Sol se puede “mirar” con distintos ojos, pero, para nosotros, todo fue muy emocionante. Nos trajimos, de vuelta, un álbum lleno de “fotogramas  en el corazón”. Os compartimos algunos.
En una plaza abarrotada en la que no cabía ni un alfiler alguien alzó la voz: ¡Bebé!, ¡bebé!. Una mujer con un bebé, en un carrito, intentaba atravesar la plaza. Enseguida se hizo un pasillo. Un pasillo para cuidar, proteger y facilitar. Se palpaba la ternura. Algunos menos tímidos rozaban ligeramente, al pasar, las manitas gordezuelas del bebé y le sonreían.
Un grupo de jóvenes y no tan jóvenes se “empoderaban” tocando instrumentos de percusión. Expresaban con fuerza y escuchaban con devoción. Se aunaban entre si, a través del ritmo, el sonido y el cuerpo. Cada uno era plenamente él y seguían un orden consensuado bajo una dirección que buscaba “el bien del organismo”. En medio de ese estruendo percusivo un perro”flauta” permanecía totalmente relajado y era feliz recibiendo caricias y continuas muestras de amor.
Estanque de lotos de La Lobera de Gredos
A la hora del picnic circulaban trozos de bocadillo, empanada, agua… para compartir.
Unos desconocidos se acercaron a nuestro grupo con sus darbukas y tocamos juntos con absoluta escucha, como si nos conociéramos desde hacía mucho tiempo. Nadie podía entender la magia que se creó.
Una pareja de sesenta y tantos años sonreían serenos, desprendían belleza, amor y salud. En sus camisetas se leía: “mayo del 68 saluda al 15M”.
Un desconocido nos abordó en la plaza (un “señor” de cuarenta y tantos con los ojos brillantes)  “!Os conozco, os conozco!”. Nosotros no creíamos conocerle de nada. ¡Os conozco! insistía. Vosotros habéis sido mis profesores! Un alumno de treinta años atrás, nos reconoce y nos declara (como en una declaración de amor) que aquella experiencia le había cambiado la vida.
El grito mudo y las manos vibrantes. La fuerza del silencio, las manos alzadas que se hacen visibles, abiertas, en son de paz, en movimiento vibrante y fluido, como un símbolo de algo vivo que se despliega.
 “Nuestros abuelos resistieron al fascismo y nuestros padres a la dictadura, a nosotros nos corresponde hacer lo nuestro” se leía en alguna pancarta de jóvenes.
Entre multitud de fotografías violentas, retenemos la imagen de un policía acompañando, solícito y cuidadoso, a un joven  que había sido “arrancado” de los eslabones hermanos y expulsado del espacio de la plaza….
Gracias a todos los que vais a Sol a manifestaros y tenéis el “corazón abierto” y la “mirada despierta”.
Nosotros nos sumamos a esa marea humana que denuncia un sistema neoliberal basado en, producir esquilmando, especular sin aportar ningún beneficio a la comunidad, competir y consumir.
Nos sumamos al impulso de un “nuevo paradigma” asentado sobre nuevos principios: ciudadanía planetaria, reflexionar orgánicamente sobre lo que nos conviene en todos los ámbitos de la vida, crear algo útil para la vida, respetar la tierra, compartir, celebrar…
Nos sumamos al anhelo de millones de personas en todo el mundo que “sienten” los “vicios” del sistema y aplican los nuevos valores en su vida cotidiana.
 La fuerza del movimiento no son las 100.000, que según la BBC nos hemos juntado en Sol (a pesar de las prohibiciones y de un despliegue de 2000 policías armados).
El verdadero poder de este movimiento radica en la vida cotidiana: millones de personas por todo el mundo inician “microrevoluciones” escuchando a su organismo en vez de seguir los dictados de sistemas alejados de la naturaleza.
Miles de “pequeños proyectos”, horizontales, solidarios, no violentos y respetuosos con la tierra, germinan y crecen por todo el mundo.
Miles de “pequeños gestos”, “pequeños proyectos”, “pequeñas microrevoluciones”, tejidos en  redes con corazón, están en marcha y van creando el cuerpo de la nueva “semilla”.
El 15 M es una semilla que tiene cabeza, corazón y manos.
Cabeza porque tiene mirada limpia e inteligente.
Corazón porque es solidario y vinculativo.
Manos porque practica una acción comprometida que nace de un sufrimiento muy alto y de un sentido de “misión”.
Somos muchos y somos una fuerza emergente.
Laberinto de transformación de La Lobera de Gredos
No tenemos todas las soluciones, pero ya existen  (tienen vida) muchos modelos con los nuevos valores (trueque, intercambiar un servicio por la voluntad, etc), que pueden ayudarnos a aprovechar mejor los recursos y a “vivir mejor”.
Aunque podemos sentir ira cuando nos atacan, elegimos la no violencia. Gandi es uno de nuestros maestros. Amamos la vida y aceptamos la diversidad. Somos “bio-lentos”, como todos los procesos orgánicos de la naturaleza. No tenemos prisa, por ello llegaremos lejos.
Queremos contribuir con “buena mirada”, “apertura de corazón” y “acción correcta” a “inventar” el mundo. Un mundo donde podamos entendernos, cuidarnos, gozar, celebrar, crear, dar nuestros frutos y compartir. Un mundo que dejaremos como legado a nuestros hijos.
 Nuestra semilla está hecha de pequeños gestos de solidaridad, de inteligencia creativa y de sabiduría sencilla, pero la primavera es imparable.
Invocamos la fuerza de la primavera para la regeneración de un orden que apoye la felicidad de los humanos y respete los derechos de la Tierra.
No en vano el movimiento 15 M ha emergido un mes de mayo y ha tomado a Sol como emblema.

La primavera es imparable. Mirad la naturaleza. No hay duda. Miradla. Miradla.

Fotos: Susana Veilati

2 comentarios:

  1. Me encantó leerlo, pude emocionarme y sentirlo como propio. Mando una sonrisa desde el corazón. Gracias

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